Siempre me gustó la Navidad, y cada año he de combatir con más críticos de los adornos navideños, el espumillón y las bolas brillantes.
Siempre disfruté en vacaciones, y cada año oigo más quejas en verano: demasiado calor, demasiada gente, demasiado caro.
Pero sin duda, el cumpleaños es mi fiesta favorita. Celebras que estás vivo y todos los que te quieren buscan un momento para desearte lo mejor. Aún así, hay mucha gente que odia cumplir años.
Todo esto ha dejado de tener sentido, a falta de 4 días para mi vigésimo octavo cumpleaños, te echo aún más de menos. Muchas días han dejado de tener sentido para mi, y el 5 de noviembre es uno de ellos.
Ayúdame tú, que me ves desde lejos, ayúdame a refugiarme en la monotonía del trabajo, en las tareas cotidianas, haz que el día a día sople las velas por mi, porque yo no quiero hacerlo esta vez. Aún no quiero creer que no vas a regalarme nada.
domingo, 1 de noviembre de 2009
sábado, 25 de julio de 2009
Las gotas de lluvia

La gota siempre llega, por difícil que sea el camino. Hasta que deja de ser agua no pierde de vista su misión.
Quizás esta eterna sensación de caer y caer tenga ahora una explicación, quizás me esté convirtiendo en gota...
Si así fuera, no tendría que cuestionar nada más, las gotas no razonan, no sufren, no se desilusionan, no le hacen daño a nadie, no se equivocan, no se asustan, no se ahogan...
Perdería las risas, los abrazos y tus caricias. Que triste preferir ser gota para dejarse caer.
Hace seis meses que no me llamas...
sábado, 7 de febrero de 2009
Mi chiquitilla...
Qué tonta, parece que aún te escucho...
Esquivando silencios y aprendiendo a no echarte tanto de menos.
Aferrándome a imágines estáticas que recuerdan tu sonrisa, imágines que cuelgan de la pared, imágines que inmortalizan tus ganas de vivir.
Hay que seguir luchando, orgullosa de sentir que llevo parte de ti. Sintiendo cada día que me miras y estás orgulloso, imaginando que entras por la puerta y vuelves a decir: mi chiquitilla...
Me daría mucho miedo volver a verte, pero no sé qué otra cosa puede hacer que me sienta mejor.
Gracias por hacerme feliz, por hacernos felices a todos. Gracias por cuidarme, por jugar y soñar conmigo, por dejarme libre, por ser maestro y darme ejemplo.
Gracias por enseñarme a vivir. Te quiero papá.
Esquivando silencios y aprendiendo a no echarte tanto de menos.
Aferrándome a imágines estáticas que recuerdan tu sonrisa, imágines que cuelgan de la pared, imágines que inmortalizan tus ganas de vivir.
Hay que seguir luchando, orgullosa de sentir que llevo parte de ti. Sintiendo cada día que me miras y estás orgulloso, imaginando que entras por la puerta y vuelves a decir: mi chiquitilla...
Me daría mucho miedo volver a verte, pero no sé qué otra cosa puede hacer que me sienta mejor.
Gracias por hacerme feliz, por hacernos felices a todos. Gracias por cuidarme, por jugar y soñar conmigo, por dejarme libre, por ser maestro y darme ejemplo.
Gracias por enseñarme a vivir. Te quiero papá.
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